El despido injustificado es ilegal en México, y te da derecho a una indemnización constitucional completa. Muchos patrones ofrecen una fracción de lo que corresponde — o nada — apostando a que no conoces tus derechos. SIGLEP los hace cumplir.
Un despido es injustificado cuando el patrón termina la relación laboral sin una causa de las que la Ley Federal del Trabajo considera válidas. La ley enumera de forma específica las causas justificadas de rescisión — y si tu despido no encaja en ninguna de ellas, tienes derecho a indemnización.
Las situaciones más comunes de despido injustificado incluyen: que te despidan "por recorte" sin liquidación adecuada, que te corran de un día para otro sin explicación, que te presionen a firmar tu renuncia, que dejen de darte trabajo o que te bajen el sueldo unilateralmente para forzarte a salir. Todas estas conductas tienen consecuencias legales para el patrón.
Lo más importante que debes saber: aceptar verbalmente o firmar un documento de "renuncia voluntaria" no necesariamente elimina tu derecho a demandar, especialmente si hubo presión, engaño o coacción. Antes de firmar cualquier cosa, conviene que un especialista revise tu situación.
Cuando un despido injustificado se acredita, la indemnización constitucional incluye varios conceptos. El patrón que solo ofrece "una parte" está pagando menos de lo que la ley exige.
El error más caro es firmar un finiquito o una renuncia sin revisarlo. Una vez firmado, recuperar lo que te corresponde se vuelve mucho más difícil. Si ya te están presionando para firmar, di que necesitas revisarlo y contáctanos de inmediato.
Recibos de nómina, contrato (si lo tienes), gafete, correos, mensajes — cualquier evidencia de la relación laboral fortalece tu caso. Si no tienes documentos, no te preocupes: la falta de papeles muchas veces juega a favor del trabajador, porque el patrón tiene la carga de probar las condiciones de trabajo.
En materia laboral hay plazos de prescripción. Mientras más rápido actúes, más opciones tienes y más fácil es documentar lo ocurrido. No dejes pasar el tiempo.
Antes de aceptar cualquier oferta del patrón, conviene saber exactamente cuánto te corresponde. Con ese número claro, la negociación cambia por completo. La primera consulta con SIGLEP es gratuita.
Una llamada puede ser la diferencia entre aceptar una fracción y recuperar lo que realmente te corresponde. La revisión inicial es gratuita y sin compromisos.
Personas que fueron despedidas sin causa y decidieron defender lo que les correspondía.
Me corrieron de un día para otro sin explicación. Pensé que no tenía caso pelear. En SIGLEP revisaron todo y resultó que me correspondía bastante más de lo que imaginaba.
El finiquito que me ofrecían era muy bajo. Antes de firmar lo revisaron y me explicaron qué faltaba. La diferencia final fue muy importante para mí y mi familia.
Me despidieron estando incapacitado. No sabía que eso tenía implicaciones legales. Me orientaron con claridad y defendieron mi caso de principio a fin.
Testimonios de clientes reales. Se han abreviado y se omiten apellidos completos por confidencialidad. Cada caso es distinto; los resultados dependen de las circunstancias particulares.
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